El Chef sin sentido del gusto

Hacer marketing sin analítica es como cocinar para un banquete de bodas sin probar la comida.

Tú crees que has preparado una velouté de marisco exquisita porque has seguido la receta de tu abuela. Te sientes orgulloso.

La analítica es el camarero que entra a la cocina y te susurra: «Jefe, nadie se está comiendo la sopa. Dicen que sabe a jabón. Ah, y todos se están peleando por el pan duro de la entrada». Sin ese dato, seguirías sirviendo sopa con sabor a jabón hasta la tarta nupcial.